Manuel Rojas 1896-1973

Manuel Rojas

El escritor es hijo de su experiencia. Un escritor sin experiencia es un ente inconcebible”, Manuel Rojas.

Portada Hijo de Ladrón

Imagínate que tienes una herida en alguna parte de tu cuerpo, en alguna parte que no puedes ubicar exactamente, y que no puedes ver ni tocar, y supón que esa herida te duele y amenaza abrirse o se abre cuando te olvidaste ella y haces lo que no debes, inclinarte, correr, luchar o reír; apenas lo intentas, la herida surge, su recuerdo primero, su dolor en seguida: aquí estoy, anda despacio. No te quedan más que dos caminos: o renunciar a vivir así, haciendo a propósito lo que no debes, o vivir así, evitando hacer lo que no debes. Si eliges el primer camino, si saltas, gritas, ríes, corres o luchas todo terminará pronto: la herida, al hacerse más grande de lo que puedes soportar, te convertirá en algo que sólo necesitará ser sepultado y que exasperado por la imposibilidad de hacerlo como querías, preferiste terminar, y esto no significará, de ningún modo, heroísmo; significará que tenías una herida, que ella pudo más que tú y que le cediste el sitio. Si eliges el segundo camino, continuarás existiendo, nadie sabe por cuánto tiempo: renunciarás a los movimientos marciales y a las alegrías exageradas y vivirás, como un sirviente, alrededor de tu herida, cuidando que no sangre, que no se abra, que no se descomponga, y esto, amigo mío, significará que tienes un enorme deseo de vivir y que, impedido de hacerlo como deseas, aceptas hacerlo como puedas, sin que ello deba llamarse, óyelo bien, cobardía así como si elegiste el primer camino nada podrá hacer suponer que fuiste un héroe: resistir es tan cobarde o tan heroico como renunciar. Por lo demás, las heridas no son eternas, y mejoran o acaban con uno, y puede suceder que después de vivir años con una, sientas de pronto que ha cicatrizado y que puedes hacer lo que todo hombre sano hace, como puede ocurrir, también, que concluya contigo, ya que una herida es una herida y puede matar de dos maneras: por ella misma o abriendo en tu cerebro otra, que atacará, sin que te enteres, tu resistencia para vivir; tú tienes una herida, supongamos, en un pulmón, en el duodeno en el recto o en el corazón, y quieres vivir y resistes, no te doblegas, aprietas los dientes, lloras, pero no cedes y sigues, aunque sea de rodillas, aun arrastrándote, llenando el mundo de lamentaciones y blasfemias; pero un día sientes que ya no puedes resistir; que tus nervios se sueltan, que tus rodillas y tus piernas no te soportan y se doblegan: caes entonces, te entregas y la herida te absorbe. Es el fin: una herida se ha juntado a la otra y tú, que apenas podías aguantar una, no puedas con las dos.” (“La Herida”, monólogo interior de la novela “Hijo de Ladrón”)

Manuel Rojas (1896-1973) fue un escritor chileno, Premio Nacional de Literatura en 1957. Cuentista, novelista, ensayista y poeta que se hizo a pulso, autodidacta, y cuyos relatos y novelas respiran vida, pues se refieren, en su mayoría, a experiencias vividas por él, a personajes que conoció en sus andanzas y en sus distintos oficios.

            Si alguien logró entregar un aporte creativo a la literatura chilena ese fue Manuel Rojas, quien se alejó del tipo de relato criollista que se solía hacer en aquella época y logró darle un tinte surrealista a su historia, pues es el primero de incorporar el monólogo interior, “la herida”, en “Hijo de Ladrón”. Sus personajes son seres marginados socialmente, ladrones, enfermos, fatalistas, adolescentes, obreros, anarquistas, etc. que luchan constantemente por sobrevivir. Pero Rojas no se queda en el relato costumbrista o descriptivo, él ahonda en sus personajes en su condición humana, en el significado de la vida. Además, pese a la fatalidad que pudieran experimentar, son seres sensibles y a quienes el escritor no castiga por sus acciones; sino que entrega una esperanza, una razón de ser.

            Escritor nacido en Argentina, de padres chilenos. Vivió principalmente con su madre, quien enviudó muy joven. Tuvo una infancia complicada, de esfuerzos y penurias, debe realizar variados trabajos para ayudar a su madre. Pero también es tiempo de aprendizaje, de conocer personas en la calle, de experiencias que después plasma en sus relatos.

            A los diecinueve años cruza la Cordillera y se viene a Chile, a pie y luego en un tren de carga, travesía relatada magníficamente en Hijo de Ladrón. Sus obras son autobiográficas y él no tiene miedo de reconocer que él es Aniceto Hevia, uno de sus personajes más entrañables y mejor logrados, el protagonista de “Hijo de Ladrón

Hijo de ladrón, novela de aprendizaje antiburguesa, de Berta López Morales 

            En relación a su vida intelectual, Memoria Chilena afirma que: “Una de las experiencias más importantes en la formación intelectual de Manuel Rojas, fue el contacto con los integrantes del movimiento anarquista de la época, entre los que se encontraban el escritor José Santos González Vera (1897-1970) y el malogrado joven poeta José Domingo Gómez Rojas, quién fue el que lo incentivó y convenció de su vocación literaria. Dan cuenta de ello variadas entrevistas y artículos y notas periodísticas y su propia obra, sobre todo su última novela “La oscura vida radiante “.

Manuel Rojas al final

El 7 de noviembre, en el marco de la Feria del Libro de Santiago, se lanzó el libro Conversaciones con Manuel Rojas: entrevistas 1928-1972(Ed. Zig-Zag). Editado por Daniel Fuenzalida, quien recoge casi todas las entrevistas que concedió el autor de El vaso de leche. En estas entrevistas Manuel Rojas hace referencias desde su amistad con José Santos González Vera a su apoyo a la Revolución Cubana, de Dostoievski a Carlos Droguett, de la bohemia literaria de los 30 al Boom latinoamericano, Rojas aparece en el libro hablando sobre todos sus temas. Hijo de ladrón ocupa otro lugar central.

Manuel Rojas y otros poetas

Entre sus obras destacan:

• Hombres del sur, cuentos, 1926

• Antología autobiográfica, 1962 (reeditada por LOM, 1995)

• El hombre de los ojos azules, cuento, 1926

• Población Esperanza, obra teatro con Isidora Aguirre y estrenada en 1959

• Tonada del transeúnte, poesía, 1927

• El hombre de la rosa, cuentos, 1963

• El delincuente, cuentos, 1963

• Lanchas en la bahía, novela, 1932

• Historia breve de la literatura chilena, 1964

• La Ciudad de los Césares, novela, 1936

• Manual de literatura chilena, 1964

• De la poesía a la revolución, 1938

• Sombras contra el muro, 3ª novela de la tetrología de Aniceto Hevia, 1964

• El bonete maulino, cuentos, 1943

• Pasé por México un día, ensayo,  1965

• Imágenes de infancia, memorias, 1950

• A pie por Chile, ensayo, 1967

• Hijo de ladrón, 1ª novela de la tetrología de Aniceto Hevia, 1951

• Desecha rosa, poesía, 1954

• Cuentos,  1970

• La oscura vida radiante, 4ª novela de la tetrología de Aniceto Hevia, 1971

• El colocolo y otros cuentos, 1977

• Mejor que el vino, 2ª novela de la tetrología de AnicetoHevia, 1958

• El vaso de leche y sus mejores cuentos, 1959

• Punta de rieles, novela,  1960

• Su voz viene con el viento. Poesía reunida, LOM, 2012

Ver video del Show de Los Libros sobre Manuel Rojas y su novela Hijo de Ladrón

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Publicado el diciembre 15, 2012 en Literatura y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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